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Irak: Construyendo resiliencia electoral en un entorno informativo complejo

Monumento a Al-Shaheed en Bagdad, Irak. Crédito de la imagen: Wikipedia.
Los procesos electorales de Irak se han desarrollado en un contexto marcado por la incertidumbre política, la evolución de las instituciones y los persistentes desafíos en torno a la confianza pública.

En los últimos ciclos electorales, las denuncias de irregularidades y los rumores generalizados han contribuido al escepticismo hacia los resultados e instituciones electorales. La participación electoral también se ha mantenido relativamente baja, lo que refleja una desvinculación e insatisfacción generalizadas.

Al mismo tiempo, el panorama digital de Irak, en rápida expansión, ha transformado la forma en que los ciudadanos acceden a la información y la comparten. Las plataformas de redes sociales se han convertido en un elemento central de la comunicación política, pero también facilitan la rápida propagación de desinformación, discursos polarizadores y acoso dirigido, que afecta particularmente a las candidatas y a los grupos subrepresentados.

En el período previo a las elecciones parlamentarias de 2025, se realizaron esfuerzos para reunir a las autoridades electorales, las organizaciones de la sociedad civil, los académicos y los representantes de la comunidad con el fin de comprender mejor estos desafíos y responder a ellos. Una serie de talleres y debates, organizados por International IDEA en Bagdad y Erbil, crearon un espacio para que los diferentes actores compartieran sus inquietudes, identificaran riesgos y acordaran prioridades comunes.

Estos intercambios contribuyeron a la creación de una coalición más amplia, con una fuerte participación de la Alta Comisión Electoral Independiente (AEI), que desempeñó un papel activo en todo momento. En conjunto, los participantes del taller identificaron riesgos clave, como la difusión de información errónea, la escasa concienciación electoral, el acoso en línea y el uso de discursos divisorios en el debate político.

A partir de esto, el grupo acordó una serie de acciones prácticas. Organizaciones de la sociedad civil, en estrecha colaboración con la Comisión Electoral Imperial y de la Ciudadanía (IHEC), lideraron campañas de sensibilización pública para promover el diálogo político pacífico y fomentar la participación electoral, especialmente entre mujeres, jóvenes pertenecientes a minorías y personas con discapacidad. Estos esfuerzos combinaron contenido en línea, como videos y campañas en redes sociales, con actividades presenciales, incluyendo seminarios y eventos comunitarios en diferentes partes del país.

Al mismo tiempo, se introdujeron nuevas formas de rastrear y responder a la información falsa. Se creó una plataforma digital, Iraq Filter, para monitorear los discursos engañosos en línea, verificar las afirmaciones y compartir información veraz con el público y los medios de comunicación. Esto contribuyó a una respuesta más coordinada ante la desinformación durante el período electoral.

Estos esfuerzos conjuntos contribuyeron a un debate público más informado y fortalecieron la cooperación entre las autoridades electorales y la sociedad civil. Es importante destacar que en las elecciones parlamentarias de 2025 la participación electoral aumentó significativamente en comparación con las elecciones anteriores, lo que sugiere una renovada participación ciudadana y una mayor confianza en el proceso electoral.

Lecciones aprendidas

La experiencia de Irak subraya la importancia de la participación activa de las autoridades electorales. La sólida implicación del organismo de gestión electoral contribuyó a generar confianza con la sociedad civil y permitió respuestas más coordinadas y creíbles ante las amenazas relacionadas con la información.

Otra lección clave es la importancia de contar con mecanismos específicos de seguimiento y respuesta. Iniciativas como los observatorios digitales y las labores de verificación de datos demuestran cómo el seguimiento sistemático de las narrativas puede ayudar a identificar y contrarrestar la desinformación con mayor eficacia.

El caso también muestra que combinar la participación en línea y fuera de línea potencia el impacto. La integración de las campañas digitales con el diálogo presencial y las actividades de divulgación permitió llegar a un público más amplio y fomentar una participación más significativa.

Por último, la experiencia pone de manifiesto la necesidad de invertir a largo plazo en capacidades e inclusión. Las intervenciones a corto plazo pueden apoyar los procesos electorales, pero los esfuerzos sostenidos son esenciales para construir una resiliencia duradera en el entorno informativo.

 

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Sobre los autores

Bianca​​​​ ​Canevari
Associate Programme Officer, Electoral Processes
Mouldi Ayari
Senior Programme Officer
Peter Wolf
Principal Adviser, Elections and Digitalization
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