Elecciones en Costa Rica en 2026, un proceso sólido en tiempos complejos
Agenda de trabajo y reuniones clave
Además de participar en la agenda académica y técnica del TSE para visitantes internacionales, durante nuestra visita, desarrollamos una amplia agenda de trabajo junto a expertos y expertas, autoridades electorales, representantes de partidos políticos, observadores internacionales, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil, incluida nuestra socia CEJIL (Centro por la Justicia y el Derecho Internacional), en el marco del proyecto Mejorando la resiliencia de la democracia en Centroamérica. Además, sostuvimos reuniones con oficiales de la Delegación de la Unión Europea en Costa Rica, así como con el Chargé d’Affaires de la Embajada de Luxemburgo en Costa Rica, señor Charles Schmidt.
Un contexto electoral desafiante
El ambiente preelectoral presentó diferencias con respecto a procesos anteriores, marcado por un contexto de alta polarización política, ataques desde el Poder Ejecutivo hacia los órganos de control y el propio TSE, así como por una creciente ola de violencia criminal y la promesa de una política de “mano dura” por parte del partido oficialista. A pesar de la simpatía que puedan encontrar esas políticas, la creciente presencia del crimen organizado ha llevado a un aumento de la violencia e inseguridad. En los últimos cinco años, la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes pasó de 11.2 en 2020 a 17 en 2025.
A ello se suma la preocupación por un progresivo cierre del espacio cívico para los medios de comunicación. Según el índice de Reporteros Sin Fronteras, Costa Rica pasó del puesto 8 en libertad de expresión en 2022 al 36 en 2025. Este escenario impulsó desde las organizaciones de la sociedad civil, prensa independiente y la propia autoridad electoral un fuerte y sostenido llamado al voto, especialmente a través de redes sociales, con el objetivo de evitar un aumento del abstencionismo.
Jornada electoral: orden, participación y confianza
La jornada electoral transcurrió sin mayores incidentes y con una afluencia masiva de votantes. En todos los centros observados, el proceso se desarrolló de manera pacífica, organizada y sin inconvenientes técnicos. Se constató el adecuado funcionamiento del padrón electoral, la logística del proceso y los mecanismos de transmisión preliminar de resultados.
La simplicidad de las papeletas facilitó una votación ágil y contribuyó a bajos niveles de votos nulos. Se trata de un sistema electoral fortalecido, no solo en términos técnicos, sino también por su carácter inclusivo. Costa Rica garantiza el voto de personas con discapacidad, es uno de los pocos países donde las personas privadas de libertad pueden ejercer el derecho al sufragio desde los centros penitenciarios y, además, celebra elecciones infantiles como ejercicio de educación cívica.
Los resultados electorales marcaron dos cambios relevantes respecto a la tendencia observada en los últimos tres comicios. Por un lado, la candidata oficialista, Laura Fernández, resultó electa en primera vuelta y su partido obtuvo una mayoría simple en el Congreso, con el 48 % de los votos. Segundo, la participación electoral aumentó un 10%, alcanzando cerca del 69,08 %, reflejando un renovado interés ciudadano en un contexto de fuerte fragmentación partidaria.
La misión permitió corroborar la fortaleza del sistema electoral costarricense en términos de integridad, seguridad y confianza pública, aun en un contexto social y político desafiante. La apertura y transparencia del TSE y la calidad del proceso ratifican su papel como una de las autoridades electorales más sólidas e independientes de la región.