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Camino a las elecciones PASO en Argentina

Quedan tan solo 23 días para las elecciones primarias en Argentina. Allí las coaliciones y partidos escogerán sus candidatos que competirán en las elecciones generales del 22 de octubre, y en una más que probable segunda vuelta electoral estipulada para el 19 de noviembre. De momento se observa un escenario de tercios, con creciente polarización tóxica entre los candidatos y con la incógnita de si el malestar ciudadano afectará los niveles de participación ciudadana.

Aclaración: Las opiniones expresadas en este comentario son las del autor. Este comentario es independiente de intereses políticos o nacionales específicos. Las opiniones expresadas no representan necesariamente la posición institucional de IDEA Internacional, su Junta de Asesores o su Consejo de Estados Miembros.

 

El contexto en que se llega a este año electoral en Argentina no es el mejor. El gobierno del presidente Alberto Fernández tiene una altísima imagen negativa -rozando los 80%- sumado a una pelea intestina cazada con la vicepresidenta y líder del Peronismo, Cristina Fernández, que en el último año ha complicado la gobernabilidad interna de la coalición. En materia económica, según la CEPAL, Argentina terminará el 2023 con una contracción del PIB del 2%, sumado a una fuerte devaluación, y la tercera mayor inflación del mundo con un 110% interanual y unos de los salarios mínimos más bajos de América Latina. En materia social los retrocesos son evidentes, un índice de pobreza de casi el 40%, de los cuales solo un millón de nuevos pobres se sumaron en el 2022. Si a todo ello, se añade el rojo en las reservas, y la dificultad para cumplir con los compromisos de pago y las metas con el FMI, un nuevo estallido económico parece cada día más inevitable.

Una de las paradojas de Argentina reside en que, a pesar del caos y el desequilibrio económico recurrente, el sistema político goza de cierta salud. Aquellas épocas de golpes militares han sido reemplazadas por la alternancia democrática -especialmente a nivel nacional-. Si bien múltiples factores del diseño institucional pueden siempre ser perfectibles, de acuerdo a la última encuesta de Latinobarómetro 2023 los argentinos ocupan la segunda posición entre quienes más apoyan a la democracia (62%) y la satisfacción con ésta alcanza un 37% -por encima del 28% promedio regional-. Cuando se celebran 40 años del regreso a la democracia en Argentina, estas elecciones serán cruciales para el devenir del país y encarar una nueva etapa de desafíos políticos e institucionales.

 

PASO a PASO

En este clima nacional se llega a las PASO, las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), innovación electoral que se viene realizando desde su sanción en 2009 cuya finalidad era democratizar la selección de candidaturas al interior de los partidos y reducir la fragmentación reinante (CIPPEC 2023). Estas primarias a diferencia de las que se realizan en otros países de la región son distintas, ya que ocurren todas en un mismo día (simultáneas), cualquier elector puede optar por cualquier lista (abiertas), y todos los ciudadanos empadronados deben ir a votar y todos los partidos deben presentarse (obligatorias). En muchas oportunidades las coaliciones/partidos presentan una sola lista, pero igual deben presentarse.

Por primera vez desde la instalación de la reelección inmediata, ninguno de los líderes políticos de las dos principales coaliciones que conforman el sistema político participarán de las elecciones presidenciales. Cristina Fernández, con múltiples denuncias de corrupción y problemas judiciales y con alta imagen negativa, se recluirá a un rol de “lideresa del movimiento”, y el expresidente Mauricio Macri tampoco hará parte de la contienda. En este sentido, estamos ante un escenario inédito en la política nacional, de renovación de liderazgos, lo que puede suponer mayor turbulencia intra-coaliciones, pero también una oportunidad de superar la grieta entre-coaliciones.

Existen posibilidades de que dos tendencias del actual superciclo electoral latinoamericano se repliquen en las elecciones argentinas. En primer lugar, la alternancia es posible para una mayoría. Recientemente en una encuesta el 62.2% manifestó estar de acuerdo con que “hace falta un cambio de gobierno en el país” (Zubán Córdoba, Abril 2023). Recordemos que de todas las elecciones presidenciales democráticas que se han celebrado en América Latina desde 2019 en solo una -Paraguay 2023- ganó el oficialismo, mientras que en todas las demás (15) hubo voto castigo a los oficialismos. En segundo lugar, con el escenario de tercios que veremos se plantean en las encuestas, existen hoy escasas posibilidades de que un candidato triunfe en primera vuelta. Vale recordar que en la legislación en Argentina se contempla una fórmula presidencial de umbral reducido para evitar la segunda vuelta (45% o el 40% sumado a una diferencia de 10 puntos con respecto al segundo). Desde la vuelta de la democracia solo se ha llegado a dos ballotages: el fallido de 2003 por la renuncia de Menem, y el que dio la victoria en 2015 a Mauricio Macri sobre Daniel Scioli.

 

La previa: El termómetro subnacional

Desde el inicio del 2023 los gobiernos provinciales han comenzado a tener elecciones separadas de las nacionales previstas para octubre. Como afirma Facundo Cruz (IDEA Internacional 2023), los gobernadores argentinos utilizan su potestad de fijar la fecha de las elecciones de manera estratégica. Estas contiendas previas sirven -en parte- para tomarle la temperatura a la ciudadanía y al clima político-electoral nacional.

Hasta el momento han tenido lugar 17 elecciones subnacionales y en 13 se eligieron gobernadores. En 7 triunfaron candidatos del oficialismo nacional, en 3 ganaron candidatos de la oposición de Juntos por el Cambio y en las 3 restantes lo hicieron partidos provinciales alejados del gobierno nacional. En las elecciones legislativas provinciales de Corrientes y en las PASO de Santa Fé, Mendoza y Chaco salieron victoriosos los candidatos de la oposición (La Nación 2023). El frente liderado por Mauricio Macri toma estos resultados como un giño de que el cambio de signo parece irreversible, mientras que el gobierno nacional interpreta que -aunque el malestar es comprensible- muchos de ellos dicen más de las realidades subnacionales que del sentimiento nacional. En todo caso, varios resultados sorpresivos contra los gobiernos provinciales de clara cercanía con el gobierno nacional como el de San Juan o Chaco son una campanada de alerta para la estrategia de Massa.

Hay dos tendencias que llaman la atención: el leve aumento de la abstención en las elecciones subnacionales, y el aumento del voto bronca (blancos y nulos). Ambas podrían estar indicando una fatiga con la democracia (fenómeno nacional) al tiempo que un rechazo a las opciones locales que se presentaron (fenómeno subnacional). A excepción de la provincia de Tucumán, que mantuvo su participación en torno del 84%, en promedio la abstención ha aumentado 5% respecto del 2019 en todas las provincias (La Nación 2023).

A nivel nacional, tal como muestra la gráfica, en las últimas dos elecciones de 2021 la participación retrocedió a un 67.7% en las legislativas PASO y a un 71.39% en las legislativas generales. Estos constituyeron los dos menores niveles de participación desde el regreso de la democracia en 1983. Queda la incógnita de si la tendencia reciente provincial de este año y la nacional anticipada en 2021 se repiten, o si como también se observa en la gráfica, los niveles se acercan al 80% de las dos últimas elecciones presidenciales de 2015 y 2019 (Ministerio del Interior, 2023).

 

 

¿Quiénes son los principales candidatos?

La coalición denominada Unión por la Patria, que aglutina al kirchnerismo y amplios sectores del peronismo, es dirigida por la expresidenta Cristina Fernández. Allí luego de un cierre de listas con idas y vueltas, Sergio Massa, actual ministro de economía, fue ungido como el principal candidato. Ante su trayectoria de moderado y los cuestionamientos directos a La Cámpora (la facción más radical de izquierda del kirchnerismo), el líder social Juan Grabois, se lanzó para competir en el espacio. Los analistas concuerdan con que la de Massa es la única candidatura -de todas las que había disponibles- que da una viabilidad electoral de continuidad al oficialismo, y que se impondría ampliamente en la interna.

Por su parte, la coalición opositora de Juntos por el Cambio, agrupa al partido de centro-derecha PRO liderado por el expresidente Mauricio Macri, el centenario partido Radical (UCR), y otras agrupaciones de centro-derecha. Allí, la interna se presenta competitiva y por momentos, con unos niveles de polarización destructiva. Horacio Rodríguez Larreta, es el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde 2015 con el apoyo de un sector amplio del radicalismo, se presenta como la opción moderada y de cambio gradual (paloma), incluso buscando atraer a peronistas anti-kirchneristas como el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti. En cambio, Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad de Macri (halcón), se identifica como una opción de mano dura y la necesidad de un cambio profundo y rápido en varios aspectos socio-económicos del país.

El sistema político argentino se ha caracterizado por ser siempre bi-coalicional. Por lo tanto, una de las sorpresas de esta elección resulta en la aparición de una tercera vía, representada por Javier Milei con La Libertad Avanza. El diputado nacional libertario, alza las banderas de la derecha radical, que plantea dolarizar la economía, cerrar el Banco Central, y reducir sustancialmente las funciones y burocracia del estado.

En total están oficializados para participar 27 fórmulas presidenciales por 15 coaliciones o partidos políticos. La mayoría de las restantes 12 agrupaciones tendrán un duro escollo para superar el umbral del 1.5% de los votos válidos que estipula la ley 26.571, y así quedar habilitados a competir en la primera vuelta.  

 

¿Qué dicen las encuestas?

Hay para todos los gustos. Durante los últimos doce meses, el fenómeno Milei ha venido ganando tracción en la intención de voto. Tal como se observa en la gráfica que promedia las encuestas de intención de voto presidencial, el candidato libertario llegó a equiparar a los dos bloques tradicionales del oficialismo y la oposición. Sin embargo, desde la oficialización de las listas de precandidatos -24 de junio-, y la aparición de denuncias de corrupción al interior de su partido la tendencia parece indicar un leve bajón de Milei.

En la gran mayoría de las encuestas la coalición de Juntos por el Cambio se muestra como la que lidera la intención de voto con un promedio del 31% en las últimas 10 encuestas. Seguido muy de cerca por el oficialismo de Unión por la Patria con promedio de 29% en idéntico número de encuestas. Milei acumula un promedio de 20%.

 

 

En conclusión, las PASO servirán como una gran primera encuesta nacional que ayudarán a ordenar la oferta electoral para los votantes de cara a la primera vuelta. Allí, por primera vez tres candidatos tendrán claras opciones de ser el próximo presidente de Argentina, pero deberán primero competir en una carrera apretada por ver quiénes pasan a la segunda vuelta.

 

Este artículo fue cedido para ser publicado en el boletín Café Semanal Latam.

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Acerca de los autores

Nicolás Liendo
Nicolás Liendo
Consultor de IDEA Internacional en Chile
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