Volver a la vista general

“Los avances duraderos dependen de transformar las estructuras que producen la desigualdad”

Fabiana Montiel Keiner
Fabiana Montiel Keiner tiene 30 años, es dirigente política en Paraguay. Estudió comunicación audiovisual y actualmente se encuentra finalizando la licenciatura en ciencias políticas.

Descargo de responsabilidad: Las opiniones expresadas en este comentario son las de los autores y no representan necesariamente la posición institucional de IDEA Internacional, su Junta de Asesores o su Consejo de Estados Miembros.

 

Fabiana ha desempeñado cargos de liderazgo en campañas electorales nacionales y locales, como directora de comunicación. En el año 2023, fue electa presidenta nacional de la juventud del Partido País Solidario, órgano juvenil autónomo, y actualmente es precandidata a la concejalía de Asunción. Desarrolla su militancia y trabajo político en la disputa por una democracia más sustantiva y representativa, se ha desempeñado como asesora de referentes progresistas, aportando a la construcción de propuestas legislativas con enfoque de derechos, y ha impulsado procesos de formación de liderazgos juveniles y de articulación con espacios partidarios, orientados a ampliar la representación de jóvenes y mujeres en los espacios de decisión.

Conversamos con Fabiana, luego de su participación en Academia de Empoderamiento de Mujeres Jóvenes de WYDE, en el marco del Día Internacional de la Mujer y el inicio de nuestra nueva iniciativa en Paraguay: Aumentar y mejorar la participación política de las mujeres en Paraguay.

Como parte de una nueva generación de liderazgos, ¿Cuáles que crees son los retos para el avance de los derechos de las mujeres y en Paraguay y en la región?, y ¿Qué brechas consideras que tú debes cerrar con más urgencia? 

Creo que uno de los principales retos para avanzar en los derechos de las mujeres hoy es salir de una lógica en la que la lucha por la igualdad de mujeres y hombres queda encerrada como si fuera un tema exclusivo de mujeres o de ciertos sectores del feminismo. Cuando la conversación se plantea así, termina perdiendo la capacidad de convocar a la sociedad en su conjunto. En Paraguay y en la región, con frecuencia estos debates se reducen a consignas que suenan bien pero que dialogan poco con lo cotidiano: la seguridad, el trabajo, el cuidado de las familias o las oportunidades para salir adelante. 

Durante mucho tiempo, los grandes movimientos sociales y políticos lograron avanzar porque levantaban banderas amplias, que interpelaban a la sociedad entera. Hoy, en cambio, la política muchas veces se fragmenta en grupos u organizaciones cada vez más pequeñas, lo que termina generando más división y dificultad de coordinación antes que capacidad de construir mayorías. Además, el clima de discusión pública se ha vuelto muy agresivo y superficial. En lugar de debatir ideas o proyectos de país, muchas veces predominan los eslóganes, las etiquetas y la descalificación. Eso no ayuda a que estos temas avancen, sino que muchas veces produce el efecto contrario. 

Por eso creo que uno de los grandes desafíos de una nueva generación de liderazgos es volver a integrar la agenda de igualdad en una conversación más amplia sobre democracia, justicia social y calidad de vida; como parte de un proyecto de sociedad que mejore la vida de todos. 

En lo personal, la brecha que creo más urgente cerrar es justamente esa, la distancia entre estas discusiones y la sociedad en general. Necesitamos reconstruir una conversación más amplia, menos polarizada y que conecte mejor con el día a día de las personas. Solo así los avances en igualdad podrán sostenerse en el tiempo y dejar de ser percibidos como demandas de un grupo para convertirse en parte de un horizonte compartido de desarrollo y democracia. 

Este año el lema del 8M es "Derechos. Justicia. Acción. Para todas las mujeres y niñas". En el apartado de las leyes de exposición en las leyes discriminatorias, las protecciones legales demandas frente a la violencia de género. Desde tu punto de vista, ¿cómo se puede avanzar hacia un sistema judicial más justo desde el poder local? ¿Cómo promover la igualdad de derechos y la justicia para mujeres y niñas desde el Concejo Municipal de Asunción? 

El lema de este 8M nos recuerda que los derechos no pueden quedarse sólo en declaraciones, tienen que traducirse en justicia y en acciones concretas. En Paraguay todavía vemos muchas barreras para que las mujeres accedan a una protección efectiva frente a la violencia. 

Desde el poder local se puede avanzar fortaleciendo justamente esa articulación. Los municipios están mucho más cerca de la vida cotidiana de las personas, y por eso pueden cumplir un rol clave en la prevención, en la detección temprana de situaciones de violencia y en la derivación oportuna a los servicios de protección y al sistema judicial. También es fundamental que existan políticas municipales que garanticen información, acompañamiento y espacios seguros para las mujeres que buscan ayuda o necesitan salir de sus casas por seguridad. 

Desde la Municipalidad de Asunción se puede impulsar ordenanzas, programas y presupuesto para fortalecer los servicios de atención a mujeres, trabajar de forma coordinada con la ciudadanía organizada para incorporar la visión de territorio a la gestión municipal y promover una ciudad más segura. Pero también se trata de incorporar una mirada de igualdad en todas las políticas municipales, entendiendo que garantizar derechos para mujeres y niñas no es un tema sectorial, sino una condición para construir una ciudad más justa para toda la ciudadanía. 

Según el informe de ONU Mujeres de marzo de 2025, al ritmo actual la paridad de género en los espacios de liderazgo y toma de decisiones podría tardar hasta 130 años en alcanzarse. Necesitamos mejores resultados en menos tiempo. ¿Qué acciones deberían priorizarse para acelerar los avances en favor de las mujeres y cómo garantizar que esos avances se sostengan en el tiempo? 

La paridad es el resultado de la mejora de las condiciones de vida de las mujeres y de todas las personas. Alcanzar la paridad significa no sólo que se han implementado políticas de representación efectiva, sino que se han producido transformaciones estructurales que permiten a las mujeres participar activamente de la vida política en sus comunidades. 

Si queremos garantizar que esos avances se sostengan en el tiempo, debe haber un cambio de enfoque en el cual se garanticen transformaciones reales que permitan una distribución saludable de tiempo entre el trabajo, el cuidado, el ocio y la participación política en comunidad para las mujeres y para todas las personas.

Finalmente, se trata de qué condiciones permiten que las mujeres puedan participar, acceder a los cargos e impulsar transformaciones desde una mirada que muchas veces se encuentra subrepresentada en los espacios institucionales. 

Para amplios sectores, las prioridades siguen siendo la violencia, el acceso al trabajo, el cuidado, la seguridad o la posibilidad de sostener económicamente a sus familias. Si las políticas de género no logran dialogar con esas realidades, pueden terminar percibiéndose como una agenda limitada a la élite política.

Por eso, si bien es importante insistir en metas de representación, creo que las acciones prioritarias deberían enfocarse en ampliar las condiciones materiales y sociales que permiten a las mujeres ejercer liderazgo, como por ejemplo, mayor autonomía económica, formación política, sistemas efectivos de protección frente a la violencia, financiamiento político transparente y accesible, y transformaciones en las estructuras partidarias que hoy siguen siendo altamente excluyentes. 

Los avances duraderos dependen de transformar las estructuras que producen la desigualdad. 

Si esas condiciones no cambian, la paridad puede terminar siendo más simbólica que sustantiva. El verdadero desafío es construir una democracia donde la participación de las mujeres no sea una excepción garantizada por reglas formales, sino una consecuencia natural de una sociedad más justa e igualitaria. 

Para que las transformaciones y la lucha por la igualdad de género avancen, se requiere una mayor implicación de los actores democráticos. ¿Cómo avanzar de manera coordinada en esta agenda? Y ¿cómo posicionar mejor estos temas en la agenda pública? 

Es prioritario que esta agenda deje de ser percibida como un tema sectorial y pase a formar parte del debate democrático en un sentido más amplio. Durante mucho tiempo, estas discusiones han quedado confinadas a espacios especializados, organizaciones de mujeres o políticas públicas muy específicas. El desafío es que la igualdad se entienda como una dimensión transversal de la democracia y del desarrollo, y no como una reivindicación aislada o sectorial. 

Avanzar de manera coordinada implica, en primer lugar, que distintos actores (instituciones públicas, gobiernos locales, partidos políticos, organizaciones sociales y academia) asuman responsabilidades concretas. La igualdad de género se logra con políticas públicas integrales y con participación activa de los actores democráticos. Esa coordinación también requiere mejores mecanismos de diálogo y articulación entre niveles del Estado y con la sociedad civil. 

Al mismo tiempo, es clave conectarlos con las preocupaciones vitales de la ciudadanía, de manera que pueda entender de qué modo las desigualdades de género tienen efectos palpables en la vida cotidiana. Cuando la igualdad de género se presenta únicamente como un debate institucional o normativo, corre el riesgo de volverse distante para muchas personas. En cambio, cuando se vincula con problemas concretos (la seguridad, el trabajo, el cuidado, la calidad de vida en las ciudades) se vuelve más comprensible y relevante para el conjunto de la sociedad; y también permite un mayor nivel de articulación entre los actores. 

En ese sentido, el desafío político es construir una narrativa que muestre que avanzar en igualdad no beneficia solo a un grupo, sino que fortalece la democracia y mejora la vida colectiva. Solo así esta agenda puede consolidarse en el tiempo y evitar depender exclusivamente de coyunturas políticas o de la iniciativa de unos pocos actores.

Sobre los autores

Manuel Rodríguez
Communications Officer, Panama
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