Volver a la vista general

Fortalecer la confianza en tiempos de polarización

Una de las más de 90 mil mesas de sufragio instaladas para la elección presidencial de la segunda vuelta presidencial en Perú, realizada el 7 de junio de 2026.
Percy Medina, jefe de la oficina de IDEA Internacional en Perú reflexiona sobre las lecciones que dejan las recientes elecciones en la región y advierte que la integridad de la información se ha convertido en un componente esencial de la integridad electoral.

Descargo de responsabilidad: Las opiniones expresadas en este comentario son las de los autores y no representan necesariamente la posición institucional de IDEA Internacional, su Junta de Asesores o su Consejo de Estados Miembros.

 

En Perú y Colombia, la segunda vuelta permite que el ganador obtenga una mayoría formal de votos. Sin embargo, las elecciones recientes también han mostrado márgenes muy estrechos entre primero y segundo lugar y fuertes divisiones territoriales y sociales. ¿Qué implicancias tiene esto para la legitimidad democrática y la gobernabilidad de los gobiernos electos?

Una elección puede ganarse por un solo voto, y la legitimidad de origen de quien resulta elegido es indiscutible. Sin embargo, cuando esa victoria se produce en un contexto de alta polarización y por un margen muy estrecho, el ejercicio del gobierno se vuelve más complejo. El principal desafío pasa a ser la construcción de gobernabilidad, lo que exige generar acuerdos y apoyos amplios, más allá de quienes respaldaron al candidato ganador.

Una vez culminado el proceso electoral, por la salud de la democracia, la confrontación política derivada de la competencia electoral debe dar paso a la conversación honesta sobre el rumbo del país para los próximos años. En un escenario de extrema desconfianza, les toca a los actores democráticos construir condiciones para el diálogo y el fortalecimiento de las instituciones. En el caso peruano, es indispensable tener de los actores políticos mensajes que contribuyan a reconstruir esa confianza ciudadana.

¿Qué medidas o innovaciones han tomado o deben tomar los organismos electorales para fomentar la confianza institucional y cómo se vio esto en las elecciones de Perú?

Después de las fallas logísticas de la primera vuelta, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) reforzaron su coordinación y aumentaron sus acciones de comunicación pública para recuperar la confianza ciudadana. Ese esfuerzo conjunto fue muy importante. La experiencia también demuestra que las autoridades electorales necesitan desarrollar estrategias preventivas y de respuesta rápida frente a la desinformación, especialmente en redes sociales. Incluso cuando los observadores nacionales e internacionales califican positivamente el proceso electoral, la confianza pública puede verse afectada si persisten la polarización, las narrativas de fraude y la falta de aceptación de los resultados por parte de algunos sectores.

La desinformación se ha convertido en una preocupación creciente durante los procesos electorales. ¿Qué tendencias ha observado en relación con la circulación de información falsa o engañosa y qué riesgos representan para la integridad electoral y para la capacidad de la ciudadanía de tomar decisiones informadas?

La desinformación fue uno de los principales desafíos para la integridad electoral durante estas elecciones. El monitoreo del JNE identificó 2,416 alertas de desinformación entre abril y junio, concentradas principalmente en narrativas de fraude electoral, cuestionamientos a la organización del proceso, ataques contra las autoridades electorales y desinformación sobre los resultados y su proclamación. La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea corroboró que estas narrativas persistieron durante toda la segunda vuelta, fueron amplificadas por comportamientos coordinados no auténticos en redes sociales y derivaron en ataques contra las instituciones electorales, lo que afectó la confianza pública y el derecho de la ciudadanía a tomar decisiones informadas.

En el marco del trabajo de IDEA Internacional hemos observado, además, una creciente sofisticación de estas campañas mediante el uso de herramientas de inteligencia artificial para generar imágenes y voces sintéticas, así como para manipular fotografías y videos de actividades políticas, como mítines o encuentros partidarios, con el fin de fabricar evidencias falsas o sacar de contexto hechos reales. Estas tendencias muestran que la integridad de la información se ha convertido en un componente esencial de la integridad electoral, por lo que resulta importante fortalecer las capacidades de monitoreo, verificación, alfabetización mediática y respuesta coordinada entre autoridades, plataformas digitales, medios de comunicación y sociedad civil.

¿Qué papel pueden desempeñar las misiones de observación electoral para identificar riesgos emergentes —como la desinformación digital, los discursos de desconfianza sobre el proceso o la polarización política— y contribuir a la transparencia y credibilidad de la elección?

Las misiones aportan evidencia independiente que fortalece la credibilidad del proceso. En el caso peruano, la observación internacional concluyó que la segunda vuelta fue competitiva, que la jornada transcurrió de manera ordenada y que el escrutinio fue transparente, a pesar del contexto de alta polarización y de los cuestionamientos públicos.

Sin embargo, el impacto de la observación electoral no termina con la proclamación de resultados. Sus hallazgos permiten identificar debilidades institucionales y formular recomendaciones sobre reformas legales, comunicación estratégica, resiliencia frente a la desinformación y coordinación entre organismos electorales.

En un contexto donde la inteligencia artificial facilita la creación de imágenes, audios y videos sintéticos cada vez más convincentes, incorporar el monitoreo de estos riesgos y fortalecer las capacidades de respuesta institucional será un componente cada vez más importante de las misiones de observación electoral.

Al comparar las experiencias electorales de la región, ¿qué lecciones considera más relevantes para fortalecer la integridad electoral, la participación ciudadana y la resiliencia democrática en América Latina de cara a futuros procesos?

Una lección importante es comprender que la integridad electoral requiere mucho más que procesos técnicamente bien organizados. Es fundamental fortalecer la independencia, la credibilidad, las capacidades técnicas y también la comunicación estratégica de los organismos electorales para responder a la polarización y la desinformación. A ello se suma el desafío de proteger la integridad de la información frente al uso de inteligencia artificial y otras tecnologías. Estos esfuerzos deben complementarse con el compromiso de los partidos y candidaturas de respetar las reglas democráticas y aceptar los resultados.

Por otro lado, también se requiere de una visión de largo plazo. Fortalecer la educación cívica y la alfabetización mediática es fundamental para que la ciudadanía participe de manera informada y pueda identificar información falsa o engañosa. Frente a desafíos compartidos, la colaboración entre organismos electorales, organizaciones internacionales, medios y sociedad civil será fundamental para consolidar elecciones más íntegras, transparentes y confiables.

Sobre los autores

Percy Medina
Head of Mission, Peru
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