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Mujeres en las Elecciones de Bolivia

Uno de los aspectos más sobresalientes de las elecciones generales que acaban de realizarse en Bolivia es que la Asamblea Legislativa Plurinacional contará con 81 representantes mujeres, equivalente al 48% de la composición total de la Asamblea (166 miembros). En el Senado serán 16 de 36 miembros (44%) y en la Cámara de Diputados 65 de 130 (50%)1.

Se trata de un salto cualitativo en la historia del parlamento boliviano, resultado de una prolongada lucha de las organizaciones de mujeres por la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en la constitución democrática del poder público y en la toma de decisiones que tienen que ver con el bien común.

El movimiento contra las formas patriarcales y machistas de organización y funcionamiento predominantes en la sociedad boliviana tiene algunos hitos destacables como la denominada “Ley de cuotas” promulgada en marzo de 1997 que estableció la obligatoriedad para los partidos políticos de incorporar en sus listas de candidaturas a puestos electivos, al menos, el 30% de mujeres. La Ley de Partidos Políticos, promulgada en junio de 1999, recoge el mismo principio de acción positiva en su artículo 19, inciso 4, que dispone: “…los partidos establecerán una cuota no menor del treinta por ciento para las mujeres en todos los niveles de decisión partidaria y en las candidaturas para cargos de representación ciudadana”.

Estas disposiciones, resultado de arduas negociaciones y acciones de presión, ciertamente impulsaron una mayor presencia/participación de las mujeres en el escenario político aunque con fuerte resistencia de parte de los miembros varones -especialmente en los niveles de dirección- de las organizaciones políticas, que veían en ese avance una amenaza a la exclusividad de que habían gozado secularmente.

Esa resistencia se manifestaba, sobre todo, en la manipulación de las listas de candidaturas, de manera tal que las mujeres eran sistemáticamente ubicadas como suplentes, o en las circunscripciones y puestos en los que tenían menor probabilidad de ser electas.

Otro hito muy importante es la aprobación de la nueva Constitución que incorpora la equidad de género como uno de los valores fundamentales del Estado (Art. 8, inciso II) y determina, de manera expresa, que en la elección de representantes a la Asamblea Legislativa Plurinacional “se garantizará la igual participación de hombres y mujeres”. Este mandato ha sido adecuadamente recogido por la legislación electoral vigente.

La ley contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres (2012) constituye otro importante avance en la legislación destinada a garantizar a las mujeres el pleno ejercicio de sus derechos políticos.

Un elemento cualitativamente significativo de la participación de las mujeres en las elecciones generales del 12 de octubre de 2014 es que las organizaciones sociales y políticas de mujeres llevaron a cabo un proceso altamente participativo de construcción de una “Agenda Política desde las Mujeres” que ha sido incorporada, en mayor o menor medida, en los programas de gobierno de las cinco fuerzas políticas que han participado en el proceso electoral.

La Agenda contiene cinco ejes fundamentales:

  1. Democratización del Poder y participación política de las Mujeres.
  2. Desmontaje cultural, simbólico y material del patriarcado y nueva institucionalidad para las mujeres.
  3. Garantías y condiciones para el ejercicio del derecho a vivir libres de violencia.
  4. Autonomía y autodeterminación de los cuerpos de las mujeres: reconocimiento y condiciones para el ejercicio de los derechos sexuales y derechos reproductivos.
  5. Autonomía económica de las mujeres, acceso equitativo a recursos, ingresos trabajo, oportunidades, reconocimiento de su aporte económico y revalorización del trabajo doméstico y de cuidado.

La importancia de la Agenda radica en que puede constituirse en un excelente instrumento de articulación y mayor incidencia de las mujeres en todos los espacios de deliberación y decisión pública, en particular en la Asamblea Legislativa Plurinacional, así como en las Asambleas Legislativas Departamentales y en los Concejos Municipales que deberán renovarse en marzo de 2015, también bajo las normas de paridad y alternancia.

Durante la campaña electoral se han realizado Foros Públicos con las candidatas y candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados que han permitido establecer compromisos expresos de aplicación de la Agenda.

La presencia de las mujeres, cuantitativamente mucho mayor y cualitativamente más estructurada en torno a esa Agenda Política que interpela al conjunto de la Sociedad y del Estado, puede generar transformaciones profundas y necesarias en la lógica de funcionamiento del Órgano Legislativo en todos los niveles territoriales, reinstalando el debate plural en torno a temas neurálgicos de la vida social así como aportando a la construcción de una nueva manera de entender y vivir la temática de género en todos los espacios políticos, institucionales, culturales, económicos, públicos y privados.

Se trata, al mismo tiempo, de un gran desafío, como señala la Secretaria Ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer, una red de organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres que, conjuntamente IDEA Internacional, ha promovido la campaña “Paridad es Ahora”: “Las nuevas legisladoras tendrán la importante tarea de demostrar que la presencia de las mujeres no es un cambio cuantitativo, estético o solo demográfico, sino que puede transformar la cultura política, la institucionalidad y profundizar la democracia en nuestro país”2.

Que Bolivia esté, a partir de las recientes elecciones, entre los tres países del mundo que tienen mayor presencia de mujeres en el Órgano Legislativo, es algo más que un dato estadístico. Es un verdadero hito en el complejo proceso de despatriarcalización de la humanidad, condición indispensable para avanzar en la construcción de sociedades justas y equitativas sin ambages.

1 Datos al 99.82% del cómputo final.

2 www.la-razon.com 26.10.14 Separata Animal POLÍTICO Pag.E3