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¿Cómo será el proceso electoral de la oposición en Venezuela?
Venezuela

Votantes observan información fuera de un colegio electoral en Venezuela, 2007. Crédito de la imagen: Flickr LuisCarlos Díaz.

Después de las cuestionadas elecciones presidenciales de 2018, la oposición venezolana de nuevo tiene el reto de superar las diferencias internas que le han impedido desarrollar una estrategia electoral eficiente que la convierta en una amenaza política para el régimen de Nicolás Maduro.

Aclaración: Las opiniones expresadas en este comentario son las del autor. Este comentario es independiente de intereses políticos o nacionales específicos. Las opiniones expresadas no representan necesariamente la posición institucional de IDEA Internacional, su Junta de Asesores o su Consejo de Estados Miembros.

 

Este año la Plataforma Unitaria que agrupa a un sector de la oposición venezolana se prepara para participar en elecciones primarias, convocadas para el 22 de octubre por la Comisión Nacional para la Elección Primaria. En un esfuerzo por organizar un proceso que genere confianza y permita alcanzar una “legitimidad reforzada”, el presidente de la comisión, Dr. Jesús María Casal, presentó un cronograma que contempla aspectos críticos para la selección del candidato opositor que le disputará a Nicolás Maduro la presidencia en 2024.

Las fechas que contempla el cronograma son las siguientes:

  • Juramentación Juntas Regionales (28 Febrero-19 Marzo)
  • Invitación observadores (21 Abril)
  • Publicación de reglamentos (24 Abril)
  • Postulación de candidatos (24 Mayo-23 Junio)
  • Campaña (22 Agosto-20 Octubre)
  • Día de la elección primaria (22 Octubre)

Sin embargo, a pesar de la convicción en algunos sectores de la oposición de la necesidad de organizar una propuesta política que incluya la renovación de su liderazgo, no es menos cierto que el escepticismo, la desconfianza y la frustración se encuentran reflejados en el rechazo de un 70 por ciento de los venezolanos hacia la clase política del país.

La batalla electoral no se limita al reto de enfrentar al régimen de Nicolás Maduro, sino a la superación de las diferencias políticas y estratégicas entre los distintos grupos opositores que le brinden confianza al electorado en ese liderazgo político.

Los procesos electorales en Venezuela han sido durante las dos últimas décadas episodios críticos donde ha quedado expuesta la fragilidad opositora, pero, sobre todo, su falta de consenso en torno a una estrategia política viable para enfrentar al chavismo. Con cada elección, las diversas plataformas, que a través de los años han agrupado a los partidos de Oposición, han discutido sobre la conveniencia de participar o abstenerse. Esos debates, en gran medida, han contribuido a su desgaste, dejando en evidencia la falta de concreción sobre los objetivos políticos que persigue. Uno de ellos ha sido precisamente si la participación electoral solo favorece la legitimación del chavismo, lo que ha contribuido con la desafección de un electorado que constantemente está recibiendo señales confusas sobre la efectividad del voto como ejercicio político. En este sentido, una de las contradicciones ha sido precisamente la situación que se le está presentando con la necesidad de buscar el apoyo técnico del gobierno, cuando al mismo tiempo sostiene que éste ha sido el responsable de la manipulación electoral en los más recientes comicios celebrados.

En esta oportunidad los desencuentros son mayores, pues ahora se suma la necesidad de garantizar el voto de la diáspora, que expertos en materia electoral calculan podría estar por el orden de unos cuatro millones de electores. Es razonable pensar que para la Oposición la participación de los venezolanos en el exterior es fundamental, sin embargo, este no es el único desafío al que se enfrentan. Algunos candidatos, como Maria Corina Machado, han expresado su rechazo al apoyo técnico del Consejo Nacional Electoral (CNE) en la organización de la consulta primaria y el uso de las máquinas capta huellas. Por otra parte, existe la incertidumbre sobre la participación de inhabilitados, que por supuesto afecta a varios de los aspirantes, entre los que se encuentran Machado y Henrique Capriles.

 

Las más recientes encuestas (Febrero 2023) muestran la preferencia hacia dos aspirantes a la candidatura que se encuentran en los márgenes de la Oposición más tradicional que ha estado al frente del liderazgo político en los últimos años. En el caso de María Corina Machado, se trata de una candidata con resistencia no solamente fuera de la Oposición, sino principalmente hacia lo interno de la coalición de las fuerzas opositoras al chavismo. La antigua parlamentaria ha sido una de las representantes más visibles del ala radical de la Oposición venezolana, mientras que por su parte, Benjamín Rausseo, es un empresario que inició su vida pública como comediante, y que luego ya retirado aspiró a la presidencia en el año 2006. El incipiente respaldo a estas pre-candidaturas es un indicador de la frustración de una sociedad que no encuentra en su clase política tradicional la capacidad para lograr una salida a la crisis estructural del país.

Ahora bien, es importante situar en el contexto esta lectura preliminar, pues aun cuando hay un 40% de la población que muestra intención de querer votar en la más reciente encuesta de Datincorp (Figura 1), se puede también observar que un 24% de los consultados no muestra intención de votar por ninguno de los aspirantes, frente al 17% de Machado, quien lidera la medición entre varios aspirantes.

Figura 1. Datincorp.  Fuente: Jesús Seguías

 

Falta un largo trecho por recorrer para llegar a la elección del candidato opositor, y estas candidaturas probablemente se amplíen, lo que seguramente llevará a la necesidad de llegar a acuerdos. Por otra parte, es importante que los candidatos y candidatas logren resolver asuntos críticos para la construcción de un mensaje que convoque a un electorado que está necesitado de conducción y representación. En este sentido, es indispensable que se genere confianza en el proceso, por lo que la definición del aspecto técnico y logístico será fundamental para lograr disipar los temores en el electorado sobre la protección de su voto, y en esto todos los pre-candidatos tienen una enorme responsabilidad.

SÍNTESIS

  • Candidatos outsiders punteando las más recientes encuestas
  • Desconfianza de pre-candidatos en la participación del CNE en la organización de la consulta opositora
  • Desacuerdo con el uso de las máquinas capta huellas
  • Mensajes contradictorios sobre la conveniencia de la participación electoral con el CNE
  • Consulta Primaria opositora para generar confianza y relegitimar a la Oposición
  • Desafección política y orfandad representativa
  • Elección Primaria para repolitizar a la sociedad venezolana

 

Fuente: Felix Seijas

 

 

Este artículo fue cedido para ser publicado en Café Semanal Latam.

About the Guest Contributor

Profesora de Ciencia Política
María Isabel Puerta Riera

María Isabel Puerta Riera es profesora de Ciencia Política, Investigadora Adjunta de Gobierno y Análisis Politico A.C. (GAPAC), y chair de la sección de Estudios Venezolanos de LASA.