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Elecciones Bolivia

PUBLISHED:
10/10/2014
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Aunque los resultados oficiales y finales se conocerán recién dentro de 12 días, se puede advertir, con base en los datos preliminares,  que el MAS habrá alcanzado su objetivo de tener, al menos, dos tercios de miembros en el Senado y, muy probablemente, logrará una representación similar en la Cámara de Diputados, con lo cual quedaría  abierta la ruta de las reformas constitucionales que se consideren necesarias para la profundización/ampliación del proceso políticoque se inició en enero de 2006.

La contundente victoria del MAS en el Departamento de Santa Cruz (cercana al 50% del total de votos) es el dato más  relevante de las recientes elecciones puesto que, de ser el baluarte de la oposición política y de los grupos de poder económico adversos al gobierno deMorales, esa región  aparece hoy como una de las principales plazas electorales del MASy, por tanto, una excelente indicador de la exitosa estrategia de expansión política, territorial y social de la "revolución democrática y cultural", un  dato muy  significativo pues se trata del Departamento económicamente más importante del país  y el segundo en población.

Es verdad que el MAS ha perdido algo de su caudal electoral en los departamentos de la región andina, que constituían desde 2002 su principal base de sustentación, pero las cifras no sontan grandes como para pensar en una derrota en el futuro próximo.

Estas elecciones han puesto en evidencia, una vez más, el enorme valor que la ciudadanía boliviana asigna a su voto. No cabe la menor duda que la gente acude a las urnas convencida de que, más allá de ser obligatorio por mandato de la ley, el voto es, sobre todo, un derecho y un deber cívico cuyo ejercicio es la base de la constitución legítima de los poderes públicosy, por tanto, de la democracia.    

En general, la jornada se ha desarrollado en un ambiente de tranquilidad y respeto, sin que se hayan registrado incidentes violentos que hubieran perturbado el normal funcionamiento de las mesas electorales.

Un resultado destacable del evento electoral del 12 de octubre es el sustancial incremento del número de mujeres electas a la Asamblea Legislativa Plurinacional, que alcanzará, según cálculos provisionales, alrededor del 47 % de la composición total de ambas Cámaras. Se trata de un dato muy significativo puesto que de manera paralela a la campaña electoral, las organizaciones de mujeres (sociales, políticas, no gubernamentales, culturales y otras) han construido una Agenda Política desde las Mujeres que, previsiblemente, guiará el accionar de una buena parte de las parlamentarias electas otorgando a su desempeño un horizonte de mediano y largo plazo que puede tener una incidencia relevante en la calidad de la democracia boliviana.

La nota gris del proceso ha estado marcada por las falencias puestas de manifiesto en el desempeño del Órgano Electoral Plurinacional y, de modo más notorio, del Tribunal Supremo Electoral, responsable principal de estas elecciones de alcance nacional.

Más allá de algunas cuestiones anecdóticas, como la denominación de "Estado Plurinominal" de Bolivia, en lugar de "Estado Plurinacional", en la papeleta de sufragio,  que evidentemente muestra una falta de pulcritud en la producción del material más importante para la emisión del voto, la jornada electoral ha puesto en evidencia graves falencias que revelan una evidente debilidad institucional y operativa del OEP, como es el caso del conteo oficial de votos a nivel nacional que fue interrumpido en la noche del domingo 12 debido a que el sistema informático del TSE colapsó y hasta el momento de emisión del presente informe no se tienen los resultados oficiales finales cuya difusión había sido anunciada para el mismo día de las elecciones a horas 20.

Las misiones de observación electoral de la OEA y UNASUR han registrado tales falencias y se espera que realicen recomendaciones orientadas a superarlas,  puesto que sería muy grave que la limpieza,  la transparencia y, por tanto, la legitimidad de laselecciones en sí mismas, se vieran puestas en tela de juicio. No se debe olvidar que la democracia boliviana, luego de varios interregnos dictatoriales, ha logrado un prolongado período de estabilidad y consistencia (el 10 de octubre se han cumplido 32 años de vigencia ininterrumpida del régimen democrático) gracias, precisamente, a que  pudo conformarse un Órgano Electoral plenamente idóneo y confiable, que hizo posible que el voto ciudadano se consagre como el instrumento más importante de manifestación de la voluntad soberana del pueblo, aún en las circunstancias de mayor tensión política y social.

En las últimas horas se han hecho públicas, por parte de algunas organizaciones políticas,denuncias de presuntas irregularidades, manipulación, e incluso fraude,en el proceso de cómputo de votos en los departamentosde Chuquisaca, Cochabamba y Tarija y aunque el Tribunal Supremo Electoral ha desestimado tales denuncias, los Tribunales Electorales Departamentales de Cochabamba y Tarija han suspendido el conteo de votos mientras se procesan las mismas[1]. Son hechos que llevan agua al molino de las dudas y la desconfianza de algunos sectores políticos y ciudadanos acerca de la limpieza e imparcialidad con la que se han administrado estas elecciones. 

Esta situación, de no ser adecuadamente tratada, puede constituirse en una grave amenaza para el normal desarrollo de las elecciones subnacionales que deben tener lugar en marzo de 2015 y en las que se renovarán los gobiernos departamentales y municipales de todo el país.