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Elecciones regionales y municipales en Perú: fragmentación y desarticulación política
Perú

Urna de votacion y bandera de Perú

Crédito de la imagen: Getty images.

El domingo 2 de octubre, 18' 668,944 de electores y electoras acudieron a las urnas para elegir a más de 13 mil autoridades subnacionales en tres niveles: regionales, municipales provinciales y municipales distritales.

Aclaración: Las opiniones expresadas en este comentario son las del autor. Este comentario es independiente de intereses políticos o nacionales específicos. Las opiniones expresadas no representan necesariamente la posición institucional de IDEA Internacional, su Junta de Asesores o su Consejo de Estados Miembros.

 

El proceso electoral según los observadores domésticos e internacionales se desarrolló con total normalidad, dentro de los estándares de unos comicios limpios y transparentes. Estas elecciones nos muestran la diferente performance de las dos formas de organizaciones políticas que conviven en Perú: los partidos nacionales que pueden presentar candidaturas en todas las elecciones y los movimientos regionales que pueden hacerlo sólo en elecciones regionales y municipales.

Los resultados de los comicios nos presentan un escenario en el cual las dos fuerzas políticas mayoritarias en la elección nacional de hace un año, Perú Libre y Fuerza Popular, no obtienen ninguna victoria significativa y ceden su lugar a organizaciones políticas regionales que han logrado la más alta votación en 16 de las 25 regiones. Igualmente, en el nivel provincial, de las 196 circunscripciones, 124 han sido ganadas por las organizaciones políticas regionales.

 

 

Al dividir las posiciones ocupadas por las organizaciones políticas que compitieron en esta elección observamos que, en el tercio superior, que es el que define las victorias en gobernaciones regionales, la preferencia por movimientos es más del doble que la que presentan los partidos. En cambio, en el tercio inferior, las dos terceras partes son ocupadas por partidos. Una pobre performance que pondría a 12 de un total de 15 partidos inscritos en riesgo de cancelación, de no ser porque dicha exigencia fue suspendida por el Congreso.

El mapa de los resultados más que una derrota de los partidos políticos nacionales frente a organizaciones regionales nos muestra dos arenas en la política peruana: una nacional y capitalina en la cual los partidos mantienen alguna relevancia; y otra regional dominada por las organizaciones regionales. Pero las características más preocupantes son la fragmentación y la desarticulación de estas dos arenas.

No solo Lima, la capital, parece aislada y concentrada en asuntos como la vacancia o el adelanto de elecciones, sino que las autoridades electas en la mayoría de las circunscripciones no cuentan con vínculos entre sí y menos aún con la política nacional.

En 2014, Mauricio Zavaleta describía la irrupción en la política peruana de "coaliciones de independientes", una especie de organización política que se gestiona a través de acuerdos temporales e informales que tienen como objetivo principal presentar candidaturas y afrontar las campañas electorales. En 2022, la categoría descrita por Zavaleta parece ser preponderante a la luz de los resultados de los últimos comicios.

Como hemos señalado, la performance del partido de gobierno ha sido desastrosa, pues a pesar de haber sido uno de los partidos que más candidaturas ha presentado en este proceso electoral, no ha ganado ninguna gobernación regional ni municipalidad provincial. No obstante, existe tal diferenciación entre las arenas políticas nacional y regional, que el impacto de esta elección sobre el posicionamiento político del Ejecutivo es menor, dado que las fuerzas políticas ganadoras en las regiones no se encuentran articuladas ideológicamente y más bien requieren construir vínculos para que sus demandas presupuestarias sean escuchadas. Si bien existen espacios de articulación regional, cada gobernador funciona como agente aislado al momento de gestionar recursos para su región con el Ejecutivo. En ese sentido, el escenario podría ser una oportunidad para el gobierno a fin de construir alianzas pragmáticas con dichas autoridades.

En dónde parece no haber espacio para el diálogo entre el ganador y el gobierno, es en la ciudad de Lima Metropolitana en dónde el conservador de derecha Rafael López Aliaga ha conseguido una victoria ajustada. Sus primeras declaraciones se asemejan más a las de un actor político que busca colocarse como líder de la oposición que a las de un alcalde que empieza su mandato, pues ha pedido la renuncia del Presidente Castillo y ha descartado reunirse con él para tratar temas de la ciudad. Esto se corresponde con sus mensajes durante la campaña electoral, en la cual los temas de seguridad ciudadana tuvieron un peso equivalente a su imagen de opositor al gobierno. López Aliaga, fue previamente candidato a la Presidencia de la República y ocupó el tercer lugar de las preferencias en dicho proceso. Renovación Popular, el partido que él fundó, obtuvo una bancada de 13 congresistas, la quinta fuerza política del parlamento de un total de 10 bancadas. En la actual elección su partido se alzó con la victoria en 13 de 43 distritos de Lima convirtiénose en la fuerza política más exitosa de la capital.

Más allá del balance de victorias y derrotas, el panorama político posterior a las elecciones resulta complejo pues el elenco de partidos políticos de alcance nacional luce aislado del resto del país, sin capacidad para articularse con liderazgos de alcance más local, mientras que la política subnacional pertenece a organizaciones más informales, cuya breve duración en el tiempo no permite afianzar vínculos con la ciudadanía que sustenten su legitimidad futura y su capacidad de accountability. En el último periodo, 21 gobernadores regionales de un total de 25,  vienen siendo investigados por corrupción.

En términos institucionales, las reformas producidas luego de la transición democrática de 2001, tales como la creación de los gobiernos regionales y la ley de partidos han tocado su límite al ser insuficientes para revertir el colapso de los partidos políticos. Un nuevo enfoque de la reforma política resulta tan urgente como difícil de alcanzar en un contexto en que los diversos actores políticos encuentran en las debilidades del marco jurídico altos incentivos para mantener el status quo.

 

Este artículo fue cedido para ser publicado en Café Semanal Latam.  

About the Author

Programme Officer
Luis Egusquiza Mori

Egusquiza’s work focuses on the design and implementation of programmes and projects oriented to improve regulatory frameworks in electoral processes and political parties in Peru.

About the Guest Contributor

Abogada constitucionalista
Leslie Obando

Leslie Obando es abogada, especialista en derecho constitucional.