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Responsabilidad política empresarial: ¿el eslabón más débil del dinero en la política?

Crédito de la imagen: @Samsonnyc

Las empresas son los actores más influyentes y con los mejores recursos cuando se trata del flujo de dinero en la política. Más de 70 de las entidades económicas más grandes del mundo son empresas, no países. Las actividades políticas corporativas, como las donaciones de campaña y el cabildeo, tienen un impacto sustantivo, a veces definitorio, en la integridad y la justicia percibida de la formulación de políticas y los resultados de las políticas. El último informe de IDEA Internacional, "Responsabilidad Política Corporativa: Movilización del Sector Privado para la Integridad Política", escrito por el Dr. Dieter Zinnbauer en la Escuela de Negocios de Copenhague, destaca los mecanismos crecientes para que las empresas alineen sus ambiciones de sostenibilidad manifiestas y sus actividades políticas. El análisis de la responsabilidad política corporativa (CPR, por sus siglas en inglés) brinda una serie de oportunidades para que los formuladores de políticas fortalezcan los esfuerzos anticorrupción y la integridad política. Por ejemplo, es particularmente relevante cuando se discuten las regulaciones de financiamiento de campañas, ya que las donaciones corporativas a partidos políticos están permitidas en más del 70 por ciento de los países del mundo.

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La responsabilidad social corporativa (RSC), un concepto mediante el cual las empresas integran valores sociales y ambientales en sus operaciones comerciales y en las interacciones con sus partes interesadas, se ha convertido en una parte importante de las estrategias comerciales en muchos países. La tendencia creciente es que se espera que las empresas integren estos valores en cualquier actividad política, así como dentro de sus operaciones. Por lo tanto, ahora se está prestando más atención a la responsabilidad política empresarial (RPC).

Se pueden discernir tres factores interrelacionados que impulsan el aumento de CPR: i) las cadenas de valor globalizadas y la digitalización requieren que las empresas inviertan más en la actividad política corporativa como una función comercial estratégica central; ii) los inversores y otras partes interesadas en el capital destacan que una conducta empresarial más responsable es esencial para la sociedad, pero también es buena para los resultados corporativos individuales; y iii) la actual crisis climática ejerce presión sobre las empresas para que sean más respetuosas con el medio ambiente y lleven a cabo sus actividades políticas corporativas en línea con dichos objetivos de sostenibilidad.

El informe muestra que la dinámica de la CPR en curso ofrece perspectivas para promover un cabildeo más transparente y responsable, regímenes de divulgación más estrictos y efectivos, muchos más recursos dedicados a monitorear y hacer cumplir la buena conducta comercial (por ejemplo, a través de los reguladores financieros y las autoridades de competencia) y vías para una rendición de cuentas más efectiva mediante litigios privados y públicos. Para los formuladores de políticas, el auge de la CPR brinda la oportunidad de desbloquear grandes sinergias entre los sectores público y privado en la lucha contra la corrupción. El informe presenta una serie de puntos de acción a considerar para movilizar al sector privado a favor de una mayor integridad política, que incluyen:

  • Requerir que los regímenes de gobierno corporativo reconozcan completamente el papel de la responsabilidad política corporativa y establezcan expectativas acordes para el gobierno interno, la presentación de informes y la rendición de cuentas.

  • Fortalecimiento de las CPR a través de iniciativas de informes públicos obligatorios, reglas firmes contra la publicidad engañosa y una expansión de los requisitos de informes a los mercados privados.

  • Interconexión y triangulación de flujos de datos relacionados con el financiamiento de campañas, gastos de cabildeo y otros datos de actividades políticas corporativas a través de marcos de informes armonizados e identificadores comunes.

  • Mejorar la transparencia en torno a los registros de cabildeo y la divulgación de los beneficiarios reales de las empresas mediante la ampliación de los requisitos de presentación de informes.

  • Integración de la responsabilidad política empresarial en el plan de estudios de las escuelas de negocios.

Algunos de estos puntos de acción se obtienen mejor a nivel nacional, en sintonía con el contexto específico del país. También hay muchas oportunidades para impulsar tales actividades a nivel regional (p. ej., UE) e internacional (p. ej., OGP, OCDE, UN-PRME). Por ejemplo, el próximo proceso de revisión de los Principios de la OCDE para la Transparencia y la Integridad en el Cabildeo proporciona una plataforma excelente para que los encargados de formular políticas nacionales, las organizaciones internacionales, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y otras partes interesadas integren la RCP en el debate mundial contra la corrupción. En el futuro, IDEA Internacional seguirá ampliando su base de pruebas sobre el papel de los intereses comerciales en el aumento de la rendición de cuentas y la transparencia en el flujo de dinero en la política. Dichos datos y análisis comparativos allanarán el camino para diseñar un marco regulatorio integral en el que los intereses comerciales desempeñen un papel constructivo para fortalecer la integridad política y complementar las medidas anticorrupción existentes.

SOBRE EL AUTOR

Manager de programa
Yukihiko Hamada

Yukihiko Hamada es manager de programa en la Dirección Global de Programas.

SOBRE EL AUTOR

Dr Dieter Zinnbauer

Dieter Zinnbauer is a Marie-Skłodowska-Curie Research Fellow at Copenhagen Business School. His research and work as a policy advisor focuses on business, governance and technology issues. He holds a PhD from the London School of Economics in Development Studies