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Cinco razones para confiar en las elecciones brasileñas y en el Tribunal Superior Electoral
Brasil

Tribunal Superior Eleitoral. Crédito de la imagen: Marcus Amorim, Flickr

El próximo 2 de octubre más de 156 millones de brasileñas y brasileños podrán acudir a las urnas para elegir el presidente de la República, gobernadores, senadores y diputados federales y estatales. La elección presidencial es, naturalmente, la que ha atraído mayor atención, con dos candidatos fuertes —el actual presidente Jair Bolsonaro y el expresidente Lula da Silva— liderando las encuestas y con altas posibilidades de medirse en una segunda vuelta a celebrarse, en su caso, el domingo 30 de octubre. 

Aclaración: Las opiniones expresadas en este comentario son las del autor. Este comentario es independiente de intereses políticos o nacionales específicos. Las opiniones expresadas no representan necesariamente la posición institucional de IDEA Internacional, su Junta de Asesores o su Consejo de Estados Miembros.
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Lo que más llama la atención de estas elecciones son las dudas vertidas sobre el sistema electoral y la capacidad del Tribunal Superior Electoral (TSE) de celebrar una elección limpia. Apenas el pasado julio, en una reunión con el cuerpo diplomático representado en Brasilia, el presidente Bolsonaro sembró dudas sobre las urnas electrónicas que el país utiliza. A esto se suman más recientes críticas contra el sistema electoral del país, el TSE y sus magistrados.  ¿Pueden las brasileñas y brasileños confiar en su sistema electoral en estas próximas elecciones? ¿Es capaz el TSE de asegurar un proceso y una jornada electoral limpias que respeten la voluntad popular? A continuación, presento 5 razones y datos que lo confirman:

1. Registro electoral confiable. En Brasil, el registro electoral es obligatorio para ciudadanos de entre 18 y 70 años. Además, el TSE lleva a cabo constantes revisiones y auditorías del padrón, lo que fortalece su actualización, depurando registros dobles y fallecidos, asegurando que sólo aquellos con el derecho a votar puedan ejercerlo. Una capa de seguridad adicional es el registro con identificación biométrica, a través de huellas digitales. Un logro mayúsculo es que el número de electores con identificación biométrica ha aumentado significativamente, de 59.13 por ciento en 2018 a 75.51 por ciento para esta elección.

2. Sistema electrónico de votación seguro. En Brasil, la urna electrónica surgió como respuesta a una larga historia de fraudes que incluía urnas embarazadas, carrusel y fraude cantado, entre otros. Así, la implementación de la urna electrónica en 1996 permitió que los errores humanos (no intencionados e intencionados) desaparecieran. Desde entonces, la tecnología ha sido sometida a diversas pruebas de seguridad —en años electorales y no electorales— lo que ha abonado a su perfeccionamiento. Hoy día, las máquinas cuentan con 29 capas de seguridad y con criptografía y firma digital de avanzada, y operan de forma aislada, sin conexión a internet, lo que imposibilita hackeo y ataques externos. Además, han sido auditadas en 39 ocasiones por entidades como la Sociedad Brasileña de Informática, la Universidad de Sao Paulo y las Fuerzas Armadas. Ninguna de estas entidades ha comprobado fraudes o defectos.

3. Campañas equitativas.  En Brasil, el Código Electoral y la Ley de Partidos Políticos promueven un terreno de juego nivelado al ofrecer financiamiento público, establecer topes para contribuciones de campaña, y garantizar acceso gratuito a radio y televisión para los distintos partidos políticos. Además, en 2017 se creó el Fondo Especial de Financiamiento de Campaña, con 1,700 millones de reales ($542 millones de dólares), para reducir la dependencia de las aportaciones de origen privado y apoyar a los distintos partidos a difundir sus mensajes. Este diseño permite que las distintas candidaturas tengan las mismas posibilidades de registrarse, participar y hacer campaña, y con ello, de obtener la victoria.

4. Un TSE independiente.  La justicia electoral brasileña se compone de un TSE con sede en la capital, Tribunales Regionales Electorales en las capitales de los estados y juntas electorales con cobertura de los 5,570 municipios del país. Estos a su vez se integran por jueces de distintos orígenes y perfiles, lo que ha sido reconocido internacionalmente por promover “imparcialidad y diversidad (…) lo que contribuye a procesos electorales independientes y previsibles”. Por citar un caso, el Tribunal Superior Electoral se compone de siete miembros, tres de los cuales son ministros del Supremo Tribunal Federal, dos ministros del Supremo Tribunal de Justicia y dos abogados con notables conocimientos jurídicos propuestos por el Supremo Tribunal Federal y nombrados por el presidente de la República.

5. Resultados confiables. En Brasil, el uso de urnas electrónicas no solamente contribuye a eliminar el error humano y aumentar la precisión del escrutinio y cómputo, sino que permite un conteo y una transmisión inmediata de los resultados. Un ejemplo de esto es la pasada elección presidencial, donde para las 19 horas 51 minutos, el TSE ya contaba con información del 94.44 por ciento de las mesas, lo que permitió entonces dar a conocer el resultado. Es decir, poco más de dos horas tras el cierre de las mesas, ya se habían procesado 99,399,163 millones de votos. A la luz de la experiencia comparativa, esta es una velocidad excepcional. 

Estas cinco razones permiten no solamente una jornada electoral bien organizada y con resultados precisos, sino también una ‘cancha pareja’ para las distintas candidaturas y seguridad del voto de la ciudadanía. El resultado de esto es un indiscutible alto índice de alternancia en el país entre grupos políticos muy diversos, como precisamente lo muestran los dos candidatos punteros. Los índices del estado global de la democracia de IDEA Internacional —con 116 indicadores sobre la calidad de la democracia para 173 países— proporcionan evidencia adicional: como lo muestra la gráfica 1, el puntaje de “Elecciones Limpias” para Brasil (compuesto de indicadores como autonomía y capacidad del órgano electoral, competencia real entre opciones, ausencia de irregularidades y de intimidación gubernamental) es significativamente superior al promedio mundial y regional.

 

Gráfica 1. Elecciones Limpias en Brasil, América y el Mundo, 2021.

 

El destacado politólogo Adam Przeworski nos indica que en democracia “es necesario tener certeza en las reglas e incertidumbre en los resultados”. Esta es la realidad actual en Brasil. Las cinco razones expuestas lo confirman. Será hasta la noche del 2 de octubre y después de que se cuente el voto ciudadano —no antes— cuando conozcamos al verdadero ganador. Lo opuesto, saber de antemano quién ocupará el poder, es lo que ocurrió durante la dictadura militar entre 1964 y 1985, con las consecuencias dolorosas que todos sabemos. Es una etapa a la que jamás debemos de regresar.

 

 

SOBRE EL AUTOR

Senior Democracy Assessment Specialist
Miguel Angel Lara Otaola

Miguel Ángel Lara Otaola is the Senior Democracy Assessment Specialist in the Democracy Assessment Unit. Miguel Angel leads the Global State of Democracy (GSoD) Indices at International IDEA.